jueves, 8 de noviembre de 2012

Memorias impuntuales: la calamidad de los despertadores soviéticos



Seis meses...  ¿La cuerda? ¡No! La cuerda, como todo despertador de cuerda del siglo XX duraba 24 horas o acaso un poco más. El reloj, era el reloj lo que duraba unos seis meses antes que se rompiera, antes que dejara de trabajar… antes que se le terminara la cuerda... de su vida.

Nos referimos a los relojes despertadores soviéticos de los años 60 y 70. Existían varias marcas, pero las más frecuentes eran Sevani, Vityaz y Slava. Esta última era un poco mejor y tenía mejor acabado también, con pretensiones de contemporaneidad. El Sevani y el Vityaz eran más burdos y generalmente cuadrados o redondos, mientras que los despertadores Slava -aunque también los había geométricamente aburridos- adoptaban otras formas y otros volúmenes más gráciles.

La relojería soviética de aquella época, como la inmensa mayoría de lo que producía la hoy extinta Unión Soviética, era pésima.

La fábrica de despertadores Sevani estaba en Armenia.

Cuadrados y blancos

Los Sevani y Vitiaz redondos eran de cuerpo metálico, y por tanto más pesados, pero por eso mismo y por el material básico empleado, menos tolerantes a las caídas, especialmente si se despeñaban sobre una superficie dura como el suelo de losa o de concreto. Al caerse -y lógicamente, mientras de más altura, peor- se abollaban en el más optimista de los casos, porque por lo general la maquinaria no resistía el impacto, ni siquiera desde su hogar ideal: la mesita de noche. El cristal del frente también se quebraba en estos accidentes.

Posteriormente, comenzaron a fabricarse cuadrados, casi siempre blancos.

Eran plásticos. El plástico usado en el cuerpo del reloj era un polímero familiar a otros muchos artículos soviéticos como, por ejemplo, el ventilador de mesa Orbita. No era un plástico rígido, sino más suave, una especie de eslabón perdido entre la pasta y el caucho, así que podía supervivir con un poco más de dignidad a una caída. Pero el fundido era atroz, burdo, y las aristas, irregulares.

Pocos Sevanis o Vityaz -e incluso el Slava- eran lumínicos, de modo que en la oscuridad no auxiliaban.

Las llaves al dorso para operarlo o ajustarlo eran metálicas, y cuando se abría o desarmaba alguno de estos relojes -¡oh, sorpresa!- se descubría un chasis mezcla de atraso con genialidad, porque de la lámina de metal madre, a traves de un troquel extraían la silueta de las llaves.

Maquinaria escandalosa

Los despertadores soviéticos eran de maquinaria ruidosa. En medio del silencio de la madrugada podía escucharse claramente su tic-tac.

En lo que sí eran muy efectivos era precisamente en la alarma, tan escandalosa como para convocar a un cuartel de bomberos completo. Y no eran tan inexactos, pero su vida útil era tan breve como los 6 meses citados encima, más o menos.

Como tenían muy pocas joyas -apenas cuatro- los puntos de apoyo o los bujes en que se asentaban los ejes -por otro lado, éstos igualmente hechos de metales muy poco resistentes- se desgastaban con la rotación y pronto comenzaban a desnivelarse. Esto no provocaba que el reloj comenzara a retrasarse, sino que se detenía.

Como esta situación de los ejes inclinados por la gravedad se acentuaba en la posición vertical original del reloj, pronto los usuarios descubrieron que si el reloj se acostaba sobre su esfera, al obtener pues de nuevo en esta pose la alineación de los ejes por verticalidad, se le podía extraer al reloj un poco más de vida útil hasta que finalmente ni bocabajo podía seguir trabajando.

Tanto los Sevani como los Vityaz o los Slava, paulatinamente fueron sustituyendo en Cuba comunista a la sombra de la Unión Soviética de Brezhnev a los veteranos despertadores Westclox y de otras marcas del eliminado universo capitalista anterior de 1959, que empezaron a ponerse viejos tras 10, 15 ó 20 años de uso. Poco a poco aquellos veteranos empezaron a desparecer de la mesitas de noche al lado de la cama, sustituidos por los despertadores “bolos”.

Los primeros que se vendieron lo hicieron a través del sistema de “méritos y deméritos”, un regímen leninista de premiación obrera que, según la dedicación del trabajador a la Revolución, éste podía ser agraciado con un artículo de consumo, y los despertadores soviéticos entraron por ahí. Luego empezaron a venderse mediante el severo racionamiento que imponía la cartilla de productos industriales.

A uno por núcleo

Los despertadores podían ser adquiridos -mientras hubiese en existencia, porque eran escasos- en la categoría de “uno por núcleo”, o sea, uno por familia. De modo que no todo el mundo podía aspirar a tener su propio despertador para levantarse según el momento en que necesitaba hacerlo. Las familias numerosas eran las que más sufrían esta situación. Entre hermanos que se levantaban a distintas horas, se hizo común compartir el despertador, así que el que saltaba primero de la cama le llevaba luego al otro el reloj, nuevamente reajustado, para que le despertara en el minuto preciso.

Posteriormente, ya para mediados de los años 70, comenzaron a venderse sin restricción -“por la libre” según la neolengua socialista. El Sevani o el Vityaz costaban 10 pesos, mientras que el Slava, más bello y elaborado,  12 o 15 pesos.

Cuando cualquiera de estos relojes se descomponía, como no era posible sustituirlo por uno nuevo, el dueño lo llevaba a la relojería. Para entonces no era tal, sino el llamado Consolidado de Relojes, un taller grande, estatal, muchas veces el único de la ciudad, en el que era necesario hacer una larga fila de espera para entregarlo al relojero, y esperar después hasta 6 meses para recogerlo ya reparado. En La Habana, lo que antes de 1959 había sido una de las grandes relojerías de la capital, La Equidad, en la esquina de Neptuno y Consulado, se habilitó un consolidado de estos, para serviciar a casi toda la capital.

Los despertadores soviéticos fueron la causa de la improductividad de Cuba, porque con sus roturas y su traicionera vocación a pararse mientras el trabajador dormía, generaron no miles sino millones de horas de tardanzas laborales nacionales. La única virtud que tenían era que si uno se quedaba dormido por cansancio, por borrachera o por irresponsable, siempre podía echarle la culpa al Sevani o al Vityaz porque... “disculpe, jefe, pero el despertador se me paró”.

Y el jefe, que también tenía uno, no tenía más remedio que tragarse la excusa.


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viernes, 10 de diciembre de 2010

Documental. Adelante Cubanos

En este pequeño documental,puede ver, como era Cuba en el momento que la tiranía asesina de los Hermanos Castro tomaron el poder.

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martes, 23 de noviembre de 2010

Recordando al Conde(cantante popular en los años 70 en Cuba)

Jorge Bruno Conde Roil.- Cantante de rock conocido musicalmente por “el Conde”, nació el 6 de octubre de 1948 en el Cerro, La Habana. Bajo la influencia del rock de los años 50 comienza a interesarse en este género e integra el grupo musical “Los Átomos” dirigido por Armando Zequeira Romeu, lo que ocurrió de manera casual pues en una fiesta el cantante de este grupo no llegó y Conde subió al escenario y cantó Black is black, e inmediatamente después siguió cantando el resto de la noche, y quedó contratado estando varios meses con el grupo. Hasta que el cantante de ”Los Kents”, Frank Tony, sale para Estados Unidos, y le hacen una audición al Conde en casa de Pachalides (nacido en USA y residente en Cuba), y pasa como cantante del combo de rock que fue posiblemente el más popular entre la juventud de aquella década, gracias al carisma y talento de Jorge Conde, sin embargo jamás el gobierno totalitario los reconoció como profesionales por la tendencia de la dictadura a no aceptar los grupos de rock cubano por no seguir sus lineamientos políticos.

En 1974 pasó a los Almas Vertiginosas, hasta el 1979 que salió ilegal para los Estados Unidos, en una balsa de confección casera, exiliándose. En 1987, debido al auge de la música popular cubana
llamada Salsa y al poco caso que se le siguió al rock, formó su grupo de salsa, trabajando en Miami, Nueva York, Orlando y Puerto Rico alejándose de la línea rockera para poder sobrevivir, trabajando en el club “Gabriel”, en el “Dessire”, el suite “Shateua”, en el “Tropigala” y otros, con más de mil de actuaciones, hasta finales de 1997 que comenzó con el gr po Rocktalgia formado por los mejores exponentes del rock de Cuba en el exilio, trabajando en diferentes lugares de Miami. A partir del año 2001 creó su propio grupo "Kondor", presentándose regularmente en la televisión y en la radio, igualmente en clubs, discotecas y hoteles, manteniéndose en la línea del rock, por el mismo que fue tan perseguido y censurado en Cuba. Es además compositor y se recuerda con la canción que fue muy famosa titulada “Oh bembe, oh bamba” que interpretaba el grupo Los Barbas en la década de 1970 y que milagrosamente radiaban los censores del castrismo. Falleció en la ciudad de Miami el 15 de febrero de 2008





Esta canción se la vi interpretar al CONDE de forma impecable en el IPUEC ¨Republica de Venezuela¨, el punteo lo hacia magistralmente El PEPINO. No hay Grabaciones de Los Sesiones, ni de 1era Generación, ni de Los Nueva Generacion. Por eso Busque la original de Mark Farner y Grand Funk ( Creo que el y El Conde solo la cantaban asi). Homenaje al Fallecido Conde y que Dios lo tenga en La Gloria, Esto es para los Tembas cincuentones y cuarentones que eramos muy jovenes en los 70-80 y para el que le guste. Saludos. Hacia mas de 25 años que no la oia.


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domingo, 3 de octubre de 2010

CMKR,Red Provincial de Radio.Santiago de Cuba,1935


Al parecer, tengo nostalgias de radio en estos días. Así han salido de mis archivos estos sonidos y fotos de CMKR.

“Transmite CMKR Red Provincial de Radio, Santiago de Cuba. Ron Carta Albuerne da la hora…” Desde el Edificio Nadal, en la calle San Basilio, entre Reloj y Clarín, emitía su señal esta emisora de Santiago de Cuba, creada en 1935, por Jaime Nadal. 


Allí comenzaron sus carreras el destacado locutor cubano Antonio Pera, y los actores Salvador Wood, Juan Carlos Romero y uno de los pocos locutores invidentes de Cuba, Wilfredo Socías.

En su libro "La cueva del muerto", la periodista Marta Rojas reseñó cómo CMKR transmitió la entrevista, previa censura del Servicio de Inteligencia Militar SIM, que el reportero Carlos Selva Yero hiciera a Fidel Castro en el Vivac de Santiago de Cuba, cuando fue apresado tras los sucesos del Moncada. 


Regalo estas fotos inéditas del archivo de la familia Nadal y también las huellas sonoras de la CMKR.
Cuando CMKR dejó de transmitir en 1961, Jaime Nadal se sumió en el desconsuelo y el ostracismo. Nunca volvió a hablar de aquella Red Provincial de Radio. Sus hijas guardaron como tesoros fotos, documentos, recortes de periódicos.

 Por azares de la radio, ellas escucharon mi serie por el aniversario 85 de la Radio Cubana y me contactaron. Siete horas después de las entrevistas, yo tenía editado el capítulo CMKR de mis huellas de sonidos. Agradezco a María Elena y Teresa haber permitido que la historia olvidada y las reliquias familiares salieran a la luz, casi 80 años después. 
 

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domingo, 8 de agosto de 2010

ESTO PARECE QUE ES UN CHISTE, PERO NO LO ES, ASI QUE: TRATA DE NO REIRTE...

Lata de carne rusa convertida en un jarro

Ya se te olvidaron las colas que hiciste en "Primor" para comprarte los zapatos que se despegaban con la lluvia...? Se te olvido El "Safari" que usaban los dirigentes.. .? 

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viernes, 6 de agosto de 2010

¿PORQUÉ ME SIENTO ORGULLOSO DE SER CUBANO?





            

La PRIMERA NACIÓN DE IBEROAMÉRICA, incluyendo España y Portugal que tuvo el PRIMER CEMENTERIO aislado de iglesias fue CUBA en 1806.

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martes, 3 de agosto de 2010

Como son los Cubanos



LA LEGIÓN DEL REGRESO.
Por Agustín Tamargo

Salen de una isla pequeña y se han diseminado por toda la tierra grande.
Uno, es profesor en una universidad de Australia;
otro, abrió en Alaska un restaurante.
Nada los arredra, ni el frío ni el calor.
Los seduce el trópico de la Florida
pero soportan igualmente a pie firme los hielos de Boston y Nueva York.
No mendigan: trabajan.

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